Saberse uno de los últimos ferreros de Asturias conlleva una responsabilidad añadida a la hora de ejecutar cualquier trabajo.
Se trata de plasmar el conocimiento, la técnica y el esfuerzo en cada cometido. Trasladar experiencia y pericia a cualquier tipo de encargo; en especial a los pedidos más habituales: estructuras metálicas y forja artística.
Cada vez en más circunstancias se combina el hierro y la carpintería de madera para rematar de forma integral las peticiones del cliente.
También realizamos trabajos de restauración y limpieza con chorro de arena, tanto a piezas de forja, madera, hierro, como a fachadas y paredes.
Tras acabar la EGB, opté por empezar pronto a trabajar, con 17 años, y así comencé a formarme como aprendiz en un taller de carpintería. Ya sabía soldar, aprendí de forma autodidacta, y compré una máquina que costaba por entonces 10.000 pesetas. Cuando llegué al taller sabía un poco de todo y con los años conocí el oficio a fondo. Al jubilarse mi jefe decidí continuar en su lugar.
Es muy difícil trabajar en la fragua y con la forja, es una tarea muy dura. Sólo una fuerte vocación te mantiene ilusionado en cada proyecto.